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Descubre la singularidad de los jabones, ¡no todos son iguales!

Descubre la singularidad de los jabones, ¡no todos son iguales!

¿Te has preguntado alguna vez cómo se inventó el jabón? Los restos más antiguos datan del 2800 a.C. y son de origen babilonio. Sí, has leído bien, ¡hace más de 4000 años!

Cuenta la leyenda que en el Monte Sapo, cerca de Roma, se realizaban sacrificios de animales y se ardían fuegos a modo de ritual. Cuando llovía, el agua arrastraba la grasa animal y las cenizas hacia la base del monte donde los esclavos descubrieron que esta agua dejaba mucho más limpia la ropa de sus amos. Y, ¡voilà! ¡Se inventó el jabón! (o eso cuenta la leyenda).

Desde entonces, este producto ha evolucionado muchísimo y a día de hoy encontramos jabón sólido, líquido, natural, ecológico,... Es realmente todo un reto navegar en este mar de opciones.

Por eso, te traemos algunos aspectos que te ayudarán en tus decisiones de compra. Nos hemos centrado en los jabones sólidos, ya que son los más tradicionales.

 

¿Qué es el jabón?

Empecemos por el principio. El jabón es el resultado de la saponificación. Es decir, la reacción química entre un álcali (hidróxido de sodio o potasio, llamado sosa cáustica) y un ácido graso, que puede ser de origen vegetal, como el aceite de coco, soja, oliva o algodón, o animal. Al reaccionar, se descomponen las moléculas del ácido graso y del hidróxido sódico y se reordenan, dando lugar a un nuevo producto, el jabón y la glicerina, componente que nutre y revitaliza.

A esta combinación se le suelen añadir colorantes o aceites esenciales para darles el aroma y vistosidad a la que estamos acostumbrados.

El proceso de elaboración de los jabones que se utiliza desde la antigüedad es conocido como saponificación en frío. A este proceso no se le aplica calor más allá de la que produce la reacción química en sí. Por lo tanto, el producto final conserva todos los ácidos grasos esenciales y vitaminas asegurando que todas sus propiedades se mantienen.

Pero hoy en día no todos los jabones se elaboran así. De hecho, la mayoría de jabones del mercado se elaboran de manera industrial con procesos de saponificación a altas temperaturas. Esto hace que la glicerina y la mayor parte de las valiosas propiedades de los aceites se destruyan, o en su defecto, se extraen para vender a las empresas de cosméticos.

Solo los jabones elaborados con un proceso de saponificación en frío son los que podemos llamar naturales en estado puro, son los que tienen mayor calidad. Ahora bien, además del proceso de elaboración también debemos tener en cuenta la elección de la materia prima.


Diferenciar los jabones según sus ingredientes


Los jabones hechos con ingredientes naturales usan grasas animales o aceites vegetales.
Pero no son todos así. Muchos de los jabones modernos se elaboran de manera industrial con mezclas de tensioactivos derivados del petróleo (por ejemplo, sulfato de sodio) o con otros elementos químicos, algunos poco o nada naturales.

Antes de continuar, te preguntarás qué es un tensioactivo. Pues bien, los tensioactivos, también llamados surfactantes, son productos que tienen propiedades humectantes y espumantes, en otras palabras hacen que el agua y el aceite se mezclen ayudando a eliminar la suciedad de la piel. Generan un efecto emulsionante que hace que consigamos una mayor limpieza.

Los tensioactivos en sí no son perjudiciales, al contrario, proporcionan suavidad en la piel y el cabello. Eso sí, debemos asegurarnos que su origen es natural y no sintético, es decir, que provienen de componentes vegetales, como el coco o el maíz.


Natural, artesanal y ecológico, ¿qué es mejor?


Muchos jabones se publicitan como naturales cuando en realidad solo algunos de sus ingredientes son de origen natural, el resto son elementos sintéticos perjudiciales para la salud.

Por lo tanto, cuando hablamos de jabones naturales, debemos distinguir muy bien si realmente están hechos solo con ingredientes naturales o se combinan con ingredientes sintéticos.

¿Y si es artesanal? Un jabón artesanal normalmente está hecho con un proceso de saponificación en frío, que conserva todas las propiedades beneficiosas del jabón, y suele elaborarse con materias naturales primas. Ahora bien, también es importante revisar bien la lista de los ingredientes, ya que lo artesanal no significa natural.

¿Y qué pasa con los ecológicos? En este caso, los jabones no solo son naturales, sino que además son biodegradables. Es decir, todos los ingredientes utilizados son respetuosos con el medio ambiente. Hoy en día estos son los jabones más recomendados para nuestro cuidado de la piel y el planeta.

Estas diferencias son complejas de detectar. Por eso es importante fijarse muy bien en el etiquetado y los certificados que se han implementado para asegurar que los jabones son realmente naturales o ecológicos.

¿Qué considerar cuando compras tu jabón?

Para diferenciar entre los jabones hechos con ingredientes naturales o industriales, no nos queda más remedio que leer la lista de ingredientes INCI, que corresponde a las siglas International Nomenclature Cosmetic Ingredient.

Las etiquetas frontales son muy bonitas, pero no siempre tienen toda la verdad. Como siempre se ha dicho, ¡es necesario leer la letra pequeña!

El etiquetado INCI sigue una normativa en cuanto a la nomenclatura que indica qué ingredientes se han utilizado y en qué cantidad relativa. Es decir, los ingredientes están organizados de mayor a menor concentración en la fórmula.

La lista de ingredientes en los jabones puros naturales suele ser mucho más corta que la de los industriales, ya que lo más probable es que contenga aditivos sintéticos, como los colorantes, conservantes o los agentes espumantes o antisépticos.

Además, si los ingredientes son ecológicos aparecen con un asterisco*.

¡Todavía hay más opciones!


Escoger los jabones adecuados para ti y tu familia es algo importante porque impacta directamente en la salud. Pero además de elegirlos con cuidado, ¿sabes qué te proponemos? ¡Que fabriques tus propios jabones!

Es una actividad muy divertida que puedes hacer en familia (¡con mucho cuidado!) o con la tranquilidad de tu propia compañía. Te permite seleccionar los mejores ingredientes asegurándote que sabes todo lo que lleva. En caso de que te pique la curiosidad, aquí tienes una guía paso a paso que hemos preparado para ti. ¿Te atreves?


Y si prefieres dejarlo para más adelante, ¡sin problema! Prueba nuestros jabones elaborados con un proceso de saponificado en frío a base de aceites vegetales ecológicos y muy perfumados con aceites esenciales 100% BIO.

Sea como sea, ¡asegúrate de elegir tus jabones con consciencia!

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