Mi carro

Cerrar

Los aceites esenciales en la cocina

Aina Velasco

Escrito el 27 agosto 2019

 

Cuando pensamos en aceites esenciales difícilmente pensamos en usos que no sean el dermatológico o el olfativo, y pocas veces tenemos en cuenta que los aceites esenciales ¡también se pueden ingerir!

Aunque no todos ni de cualquier forma. De hecho, hay aceites esenciales que son tóxicos si se ingieren, como el boldo por ejemplo (es muy sano como infusión pero muy tóxico en forma de aceite esencial). Además de que no todos son aptos para tomar por vía oral, para la cocina debemos priorizar aceites de más calidad: biológicos y puros. ¡Nos los vamos a comer al fin y al cabo!

¿Pero qué propiedades tienen si los utilizamos así? En el uso alimentario la mayoría de los aceites esenciales no llegan a trabajar a en el interior de nuestro organismo a través de nuestro riego sanguíneo. A pesar de ello, aquellos aceites que sí que son buenos para la digestión y ayudan en el proceso (cardamomo, romero, orégano, etc.) sí que ayudan directamente al ingerirlos, aunque mucho menos cuando están mezclados con la comida. Por eso siempre recomendamos que para los problemas digestivos los aceites se ingieran prácticamente solos.

Aunque preparar recetas con ellos no sea la mejor opción para beneficiarse de sus propiedades, es una forma muy útil de cocinar platos muy especiales. Por eso muchos de los chefs más reconocidos del mundo los están utilizando para preparar sus menús. Aquí os dejamos una receta para que vosotr@s mism@s la podáis hacer en casa.

 

Helado de melocotón y lavanda

Ingredientes:

  • 500ml de leche entera
  • 2 cucharadas de cápsulas de cardamomo, trituradas
  • 5 gotas de aceite esencial de lavanda bio
  • 1 vaina de vainilla
  • 150 gramos de azúcar
  • 5 yemas de huevos grandes, batidas
  • 2 melocotones medianos, pelados y cortados finitos

 

Receta:

  1. Combinar la leche y el cardamomo en una sartén grande y gruesa. Abrir la vaina de vainilla y rascar las semillas. Añadir ambas cosas en la mezcla de leche y cardamomo. Calentar hasta que se empiecen a formar burbujas en los lados de la sartén. Retirar del fuego, cubrir y dejar que repose 10 minutos. Colar, eliminando los trocitos de cardamomo y vainilla.

 

  1. Devolver la sartén al fuego y añadir el azúcar. Cocer hasta que se empiecen a formar burbujas en los lados. Batir una pequeña cantidad de la mezcla caliente en un bol con las yemas de huevo. Devolver todo a la sartén batiendo constantemente.

 

  1. Cocer y remover a baja temperatura hasta que la mezcla se vuelva gruesa. Transferir en un bol rápidamente y colocarlo en un cuenco con agua fría, y mezclar durante dos minutos. Envolver con papel film la superficie del bol, sin dejar prácticamente espacio para el aire. Refrigerar durante la noche.

 

  1. A la mañana siguiente, transferir en el recipiente donde se quiere almacenar el helado. Dejar que se congele y cuando esté congelado añadir los melocotones y el aceite esencial de lavanda. Congelar durante 2-4 horas antes de servir.

0 comentarios

Deja un comentario!

Todos los comentarios son moderados antes de ser publicados