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Aceite esencial de Lavanda Silvestre Terroir

El truco del día

Aceite esencial de Lavanda Silvestre Terroir

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La Lavanda Silvestre de Nicolas, a 1400 metros 

 

Estrictamente hablando, esta lavanda es destilada por Remy, un compañero de ruta de Nicolás, que posee los derechos de cosecha de una hermosa montaña del macizo de Diois, a 30 kilómetros al este de la granja. Con una orientación de Norte a Sur, este es un lugar donde naturalmente crecen lavandas de muy alta calidad. En la cima de la montaña hay muchos prados que mantienen un ambiente abierto bañado en luz y donde pastan los rebaños de ovejas y que dan unas condiciones ideales para el desarrollo de la lavanda silvestre. Son lavandas muy hermosas, particularmente gruesas.

La lavanda se cosecha entre los 1350 y los 1600 metros, pero la mayor parte de la cosecha se realiza entre los 1400 y los 1500 metros. En el terreno hay un rellano un poco más abundante en tierra y materia orgánica, que permite a la humedad empapar la tierra, más que si fueran suelos pedregosos. Las plantas también se benefician de la nieve deshelada que regula el suministro de agua de la zona.

Los análisis químicos confirman la nobleza de esta materia prima excepcional. Debemos saber que aquí la altitud juega un papel muy importante: el acetato de linalilo es un éster que se encuentra de forma natural en la lavanda (35-55%). Una lavanda silvestre que se encuentre en una elevada altitud contendrá más cantidad de acetato de linalilo que una lavanda convencional cultivada en una altitud más baja. Es este acetato de linalilo el que confiere una notable suavidad y excelentes propiedades calmantes a esta lavanda.

Su aceite esencial también contiene menos linalol que un aceite esencial de cepas cultivadas. El proceso de destilación también determina las proporciones finales de estas dos moléculas, ya que, si se hidroliza el acetato de linalilo, se obtiene el linalol. Factores como el jarrón demasiado frío, la falta de vapor o el fallo de la caldera "dañarán" el acetato de linalilo y , consecuentemente, producirán más linalol.

 

 

En cuanto al perfume, es más etéreo pero también más afrutado que el de una lavanda cultivada. Podríamos decir que hasta parece otro producto, ya que el olor es muy diferente. En las ferias no es raro encontrar personas que dicen que no les gusta el olor de la lavanda pero que, después de oler nuestro aceite esencial de lavanda silvestre, admiten que les ha encantado. La paleta aromática es muy amplia y depende en gran medida de las condiciones climáticas del año. Por ejemplo, en años en los que la temperatura no supera los 38-40 grados, la lavanda silvestre puede emitir olores que recuerdan a la vainilla después de la floración, cuando la flor se ha marchitado sin tostarse. Este fenómeno aparece generalmente a finales de agosto, en lavandas situadas a más de los 1500 metros de altitud. Este toque “avainillado” no puede aparecer en lavandas cultivadas.

Esta riqueza olfativa se puede explicar con la diversidad genética de las plantas, que es infinitamente mayor en las montañas que en las llanuras: la gama de moléculas presentes, sencillamente, no es comparable. Las condiciones climáticas, menos estables que en los campos, también influyen en los aromas y también explican por qué podemos encontrar fragancias similares al albaricoque, al melocotón, a las colas de cereza o a la vainilla en la lavanda silvestre.

El Jardín de Nicolas

 

Nicolás creció rodeado de naturaleza en los bosques del Parque Natural del Haut Jura, así que las plantas y el medio ambiente siempre han formado parte de su vida. Con 18 años ya dedicó su trabajo de investigación a la destilación de aceites esenciales. ¡Su pasión viene de muy lejos! Después del bachillerato, se dedicó a perfeccionar varias técnicas para multiplicar las plantas mejorando su rendimiento. Más tarde, pasó un tiempo en África, y eso le permitió trabajar con productos fitosanitarios hechos a partir de plantas locales.

Cuando volvió a Francia se mudó a Amiens, donde obtuvo una licencia profesional en agronomía, agricultura y desarrollo sostenible. Fue en esta ciudad del norte de Francia donde se especializó también en las propiedades fitosanitarias de los aceites esenciales.

Su pasión por las plantas y los aceites esenciales naturalmente le llevó hasta la Drôme, una región de Francia que es un verdadero paraíso de plantas aromáticas y también el primer departamento BIO de Francia.

Una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es dar la bienvenida a los creadores de empresas agrícolas le permitió pulir su proyecto y establecer vínculos con los diversos productores de la región. Este período, un puente entre el final de sus estudios y el inicio de su vida laboral, le permitió poner a prueba la viabilidad técnica y económica de su idea.

La Asociación puso tierra y equipo a su disposición, lo que le permitió hacer sus primeras destilaciones. La calidad era muy prometedora y los comentarios de sus clientes lo animaron a continuar con el proyecto. Su búsqueda de terrenos le permitió encontrar 8 hectáreas cerca de Die, en el corazón de Biovallée, lo que le ofreció toda una serie de nuevas perspectivas. Nicolás también adquirió derechos para recolectar plantas silvestres en las montañas circundantes. Con una experiencia excepcional, ¡Nicolás ha comenzado ahora su 17ª temporada en el mundo de la destilación! Nicolás produce una gama de aceites esenciales de altísima calidad, muy buscados por los profesionales de la salud. Ahora que tiene granja y terreno, planea aumentar la gama y la oferta de aceites esenciales. Muy pocas personas están tan especializadas en esta área y, gracias a nuestra asociación, estos productos exclusivos están ahora disponibles en Fenghi. Son productos excepcionales en todos los sentidos de la palabra que te recomendamos descubrir cuanto antes.

 

El país de la lavanda

 

Planta desconocida y amenazada, inseparable del paisaje provenzal, la lavanda fina no es exactamente una flor. De hecho, es una planta muy resistente que crece preferiblemente en altitudes altas, en piedra caliza y tierra drenada.

Uno podría pensar que los colores de la lavanda siempre han sido los de la Provenza. Sin embargo, hace menos de un siglo que la planta se empezó a cultivar a gran escala en esta zona. Vincent Van Gogh no pintó estas colinas onduladas de color malva porque en su día, simplemente, no existían. De hecho, hasta mediados del siglo XX, los campesinos provenzales cosechaban lavanda silvestre sólo en su hábitat natural.

Nicolás continúa hoy esta tradición. Apasionado por las plantas aromáticas, dejó su tierra nativa para producir aceites esenciales en la Drôme. "Antes de cultivarse a gran escala, la lavanda se recolectaba tradicionalmente en la naturaleza. En las montañas, había mucha más lavanda que hoy. También había muchos más rebaños, ovejas, cabras, que mantenían un ecosistema abierto donde florecía la lavanda. Algunas laderas eran azules… azules de tantas flores de lavanda. Tradicionalmente, la lavanda se cosechaba a mano. Aquí en Drôme los lugareños vivían en un paisaje de montañas secas, con muchos pueblos pequeños y remotos. Estas personas vivían de lo que la naturaleza les ofrecía. Durante la cosecha, todo el pueblo se reunía. ¡Era una oportunidad de reunir a la gente y montar una fiesta! En aquella época, la lavanda tenia una función unificadora.

Además, la lavanda era muy popular entre los perfumistas del sureste de Francia. De hecho, eran los compradores de Grasse los que venían a comprar el aceite esencial ".

 

Un lugar de vida privilegiada, verdadera referencia en ecología y desarrollo sostenible.

 

La Biovallée es un territorio de experimentación y de pasión, donde la gente intenta hacer todo lo que puede para preservar el medio ambiente. El proyecto es ambicioso: intenta diseñar, identificar, promover y multiplicar prácticas de desarrollo sostenible accesibles para todos.

Este enfoque ha permitido a jóvenes agricultores como Nicolás establecerse, gracias a la concesión de tierras que tuvo lugar durante los primeros años.

Nos encontramos así en el primer departamento Bio de Francia. La Biovallée es un pequeño territorio de 54,000 habitantes repartidos en más de cien municipios. Aquí, la ecología es una dinámica global que va más allá de la agricultura. Es un laboratorio de desarrollo biológico y sostenible, único en Francia, que involucra a todos los actores del territorio.

Durante más de 15 años, esta marca ha estado defendiendo un enfoque global de la ecología. Anne-Sophie Chupin, directora de la asociación Biovallée nos lo explica: "La ambición de todo esto es ofrecer un entorno de vida que no solo sea agradable, sino que también se base en una economía sostenible. Esto abarca muchos aspectos distintos: producción de energía renovable, desarrollo de movilidad, capacitación, sensibilización, intercambio de materiales y reparto de prácticas. Es esta visión global multisectorial, multi-tema y multi-actores la que constituye nuestra fortaleza.”

Aquí, un tercio del cultivo es cultivo Biológico ¡6 veces más que a nivel nacional! El plan contempla que el 50% de los agricultores y el 50% de las superficies sean de agricultura orgánica en el año 2020. También planea reducir el consumo de energía del territorio un 50% para el 2040.