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Aceite esencial de Jara Bio

Cistus ladanifer

¡Una joya de la perfumería y de la cosmética natural!

 

El aceite esencial de Jara está muy valorado por sus propiedades en biocosmética natural. Es el compañero imprescindible de quienes buscan frenar los efectos de la edad sobre la piel. Combinado con el palo de Ho, contribuye a frenar la formación de arrugas y el envejecimiento de la piel.

 

El aceite esencial de jara de ládano se obtiene de la destilación de la resina de las hojas recolectadas. Es muy apreciado en el mundo de la cosmética natural, siendo un ingrediente habitual de muchas cremas antiarrugas, reafirmantes y antiedad.

 

Su capacidad de favorecer la microcirculación explica su efecto reafirmante sobre la piel. Además, este efecto astringente ayuda a cerrar los poros abiertos y a purificar la piel. Por ello, se suele recomendar para los poros dilatados, las arrugas y las grietas en la piel.

 

Su efecto antihemorrágico también lo convierte en un gran aliado en caso de pequeños cortes.

 

Aceite esencial de Jara Bio

Botánica

Es un arbusto con las hojas alargadas (de entre 5 y 10 cm de longitud) y estrechas, y unas flores blancas de entre cuatro y seis pétalos con una mancha lila oscuro en su base. El arbusto en si puede llegar a medir hasta 2,5 m de altura. La jara obtiene su olor (y su nombre botánico) de una sustancia pegajosa que recubre sus hojas: el ládano, una oleorresina que refleja los rayos solares y ayuda a que la planta transpire menos. El ládano también le da a la jara su aspecto ligeramente brillante. 

La historia detrás del producto

Nuestro aceite esencial de jara proviene de un lugar salvaje y muy especial ubicado cerca del Rio Tajo y de la frontera entre España y Portugal. Allí se encuentra el parque Natural ¨Geopark Naturtejo¨, un amplio espacio de más de 4600 km2 con mucho valor ecológico. La gran variedad de rocas, fósiles, paisajes, plantas y minas de la zona le dan un enorme valor científico, educativo y cultural.


En el año 2013, Elena y su marido Antonio decidieron darle una nueva vida a una finca de 15 hectáreas situada en esa zona. Su objetivo era encontrar maneras innovadoras de aprovechar el potencial de las plantas autóctonas – el orégano salvaje, el romero, el aceite siempreviva amarilla y, por supuesto, ¡la jara! Querían ir más allá de la transformación tradicional de las cosechas en productos secos e infusiones. 

Mezclar la tradición con la innovación

Se asociaron al mundo universitario y se apoyaron en la ayuda tecnológica más novedosa. Gracias al Inovcluster de Castelo Branco y a un spin off de la facultad de ciencias de la Universidad de Lisboa, Elena y Antonio pudieron desarrollar muchos productos únicos hechos a partir de las plantas de la región.  


El proyecto empezó con la producción de una gama de jabones. Sus valores fueron desde el día 1: la plusvalía terapéutica, el respeto por el medio ambiente a lo largo de todo el proceso de producción, y limitarse a producir aquello que solo necesitase materias primas locales de calidad excepcional (aceites esenciales de plantas autóctonas, hidrolatos, aceites vegetales…). 


La implementación del proyecto, sin embargo, no fue nada fácil. La idea tenía potencial, pero las tierras que estaban disponibles no estaban cultivadas. Llegados a este punto, es importante saber que las plantas no se reproducen tan fácilmente ni tan rápidamente como podemos pensar en un primer momento. Hay que dejar que el tiempo haga su trabajo. En un mundo que parece tener todo menos tiempo, muchas personas optan por tomar atajos. 


Sin embargo, Elena y Antonio decidieron hacer las cosas bien y replantaron su tierra respetando los ritmos de la naturaleza. Con paciencia y tenacidad consiguieron cultivar varias plantas autónomas e incluso aclimatar varios tipos de especies como el Lemongrass, la Menta piperita y la Melissa. 

Rechazando la lógica industrial

El mundo industrializado nos ha dejado, a lo largo de las últimas décadas, totalmente dependientes de un consumismo feroz que nos hace ignorar y hasta renunciar a la sabiduría y a la herencia de nuestros antepasados.


Parece que hemos llegado a una tal desconexión que ya no sabemos aprovechar los beneficios de la naturaleza de forma holística, sin destruirla ni abrumarla. Una parte del proyecto de Elena y Antonio era recuperar esta manera de hacer las cosas.  


Como explica Elena, quieren “utilizar lo que nos da esta tierra y este clima de la mejor manera posible”. “Regamos muy poco y utilizamos fertilizantes lo menos posible. Así, dejamos que sea la naturaleza la que haga el trabajo de selección de las plantas”, añade Antonio.

El terroir: Una nueva manera de extraer aceites esenciales

Elena nos explica cómo siguen esa filosofía en el método de extracción del aceite esencial de jara. El proceso tiene cuatro pasos: 


  • Todo empieza con la cosecha de la planta, que suele producirse de madrugada o durante las últimas horas de la tarde. Cortan las partes aéreas de las plantas con una hoz o unas tijeras de podar, pues es la mejor manera de preservar el medio ambiente y la biodiversidad. Este es un enfoque noble que conlleva un trabajo enorme. Añade un montón de horas al proceso de cultivo, pero es fundamental para garantizar la calidad del producto y para mantener la armonía del proyecto. 


  • En la segunda fase, seleccionan las plantas, eliminando los ramos y las hojas estropeadas o deterioradas. Esta criba tiene un impacto muy grande sobre el rendimiento final: es inevitablemente más bajo que en un proceso industrial. 
  • Hecha esta selección, colocan las plantas en el depósito de destilación apropiado. Es importante procesar volúmenes de materia prima vegetales razonables. Cada vez se utilizan contenedores más grandes para algunas plantas. Mientras estos aumentan la productividad del proceso, dificultan el control de la calidad del aceite. Por ello, Elena y Antonio optan por producir volúmenes de un tamaño más pequeño. Esto les permite tener un mayor control sobre la destilación.
  • Por último, es importante saber que el tiempo de destilación, el control de la temperatura del agua y el control de la presión son elementos fundamentales para asegurar un producto de calidad al final del proceso. Estos son, a grandes rasgos, los secretos que sustentan la excelencia de los productos que hacen Elena y Antonio: mucha naturaleza, ¡y un gran saber hacer! 


Sabiendo todo esto, hace tiempo que Elena no usa productos cosméticos industriales. Para el cuidado de la piel, solo utiliza su jabón de aceite de oliva, el tónico floral de Jara, ¡y nada más! Las cremas y otros productos industriales son cosas del pasado.

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