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Aromaterapia, Aceites Esenciales y Esencias

Que es la aromaterapia?

Ya definimos las nociones de base de la aromaterapia en este artículo de introducción y vimos cuál era su relación con la fitoterapia y la medicina moderna. Entremos ahora un poco más en detalle para familiarizarnos con este término. La palabra “aromaterapia” viene del griego aroma “olor” y terapia “tratamiento”. Este término puede causar confusión ya que conduce a pensar que se trata de una “terapia de los aromas”. La realidad de la aromaterapia es mucho más compleja: es el uso de las plantas aromáticas con fines de prevención, de mejora y de alivio de ciertas patologías, tanto físicas como psicológicas.

 

La base de la aromaterapia es la esencia

Sin esencia no tendríamos aceites esenciales ni aromaterapia. ¡Y no, no estamos hablando de esencia como concepto! Sino esencia como termino botánico y biológico: la esencia es una secreción natural elaborada por el organismo vegetal. Se puede encontrar dentro de diferentes células y órganos productores de las plantas aromáticas. Si frotamos una hoja, por ejemplo, ¡el líquido aceitoso que se nos queda en las manos es la esencia de la planta!

Que son las plantas aromáticas?

Existen unas 800.000 diferentes especies de plantas en nuestro planeta de las cuales, la gran mayoría sintetizan componentes aromáticos. Dicho esto, solo las que poseen una gran cantidad de células excretoras son consideradas plantas aromáticas.

Las plantas aromáticas pueden ser plantas medicinales o no medicinales, pero siempre tienen características aromáticas, es decir, siempre emiten un olor particular. Se pueden usar con fines terapéuticos, alimentarios, o cosméticos, e incluso a veces, una misma planta se puede usar en varias de esas categorías. A través de las plantas aromáticas, se obtienen extractos vegetales como los aceites esenciales o los hidrolatos.

Los componentes aromáticos pueden encontrarse en distintas partes de la planta, como en las hojas, las flores, la madera, las ramas, la fruta, etc. Estas partes forman lo que se entiende en botánica como “esencia”. Los componentes aromáticos se caracterizan por tener una estructura compleja, por ser solubles tanto en cuerpos grasos como en alcohol y por su volatilidad. Son la base de la aromaterapia y aportan las propiedades terapéuticas a los aceites esenciales e hidrolatos. Si las plantas aromáticas son tan preciadas es porque sintetizan una importante cantidad de esencia en comparación con las plantas no-aromáticas, y esto se debe a su estructura glandular.

Las plantas aromáticas presentan diferentes tipos de aparatos excretores, es decir, productores de esencia: los pelos glandulares, las células epidérmicas, las bolsas y los canales glandulares esquizógenos. Un ejemplo común es el de la hoja de la menta, que, si frotamos, nos llega su olor. Si observamos esta hoja al microscopio, veremos que está compuesta de una multitud de pequeños pelos, unos más alargados que otros. Los primeros y más alargados, son los órganos protectores que protegerán la hoja de los rayos solares, insectos, viento y otros peligros de su entorno. Los segundos, más cortos, son estructuras secretoras que, ante una acción mecánica, se deshacen y liberan su contenido, el aceite esencial.

 

El papel de las esencias

Las esencias desempeñan varias funciones para las plantas. Estrictamente hablando, no son componentes absolutamente indispensables en la vida de las plantas, pero tampoco podemos decir que son moléculas con un interés limitado. La realidad es mucho mas compleja. Las esencias son metabolitos secundarios, es decir, son compuestos orgánicos sintetizados por el organismo que no tienen un rol directo en el crecimiento o reproducción de este. Así pues, la ausencia de algún metabolito secundario no le impide la supervivencia, pero la planta sí se verá afectado por esta falta, incluso seriamente.

 

Fundamentalmente, las esencias sirven de puente entre las plantas y su entorno natural. He aquí algunos ejemplos de funciones, a veces sorprendentes que cumplen las esencias para los vegetales. Las esencias protegen las plantas contra las bacterias, virus y hongos, pero también contra algunos predadores, sirven de paraguas térmico: las plantas bíblicas como la mirra y el incienso se protegen del calor del desierto filtrando los rayos del sol a través de una capa de aceite esencial. También participan en la reproducción de las plantas, ya que comunican con los insectos polinizadores y emiten perfumes y seducen a los insectos según la madurez sexual de las flores. Además, sirven de depósito energético, y en caso de mal tiempo o de falta de sol, pueden compensar la disminución de la actividad fotosintética y ayudar a la planta. ¡Y estos don solo unos ejemplos, y quedan muchos aún por descubrir! Si te interesa esta temática, te recomendamos un libro apasionante de Peter Wohlleben: La vida secreta de los arboles, que habla de las interacciones de los vegetales con su entorno en el bosque.

Los tres grandes principios de la aromaterapia

El estudio de la aromaterapia se encuentra en la intersección de diferentes disciplinas como la química, la botánica, la medicina y la biología. Se pueden definir tres grandes pilares que explican la eficacia de la aromaterapia.

La parte atómica de la planta y su actividad bioquímica:

Esta es la parte de la aromaterapia más estudiada. Se ha demostrado que existe una relación entre la estructura química de las moléculas aromáticas y su actividad terapéutica. Es decir, que algunas moléculas presentes en los aceites esenciales actúan directamente sobre los receptores bioquímicos del organismo. Como hemos visto anteriormente, los aceites esenciales se componen de diversas moléculas que funcionan como un conjunto creando sinergias entre sí. Para leer más acerca del tipo de moléculas que componen los aceites esenciales, pincha aquí (LINK)!

Los aceites esenciales como vectores energéticos:

Los aceites esenciales son “concentrados solares” que emiten o captan iones en el cuerpo. Pueden ser positivantes o negativantes según si captan o emiten electrones. Se han hecho estudios para analizar este fenómeno y los resultados han demostrado que algunas moléculas aromáticas tienen propiedades anti-oxidantes (que preservan nuestras células del envejecimiento) y otras pro-oxidantes (que ayudan a destruir células malignas).

Los aceites esenciales como vectores informacionales:

Entendida como una “energía circulatoria”, la información vinculada a través del aceite esencial pasa a través de sus aromas y es transmitida al cerebro. Esto puede activar funciones biológicas e incluso fisiológicas. Este pilar ha sido el menos estudiado en el ámbito de la aromaterapia científica y por ello, si bien se basa en fundamentos sólidos, no hay que confundirlo con la psychoaromatologia, un derivado de la aromatologia que no se basa en un claro razonamiento científico o bioquímico.