La mejor forma es un nebulizador en frío y sin agua, como nuestro difusor: enroscas el frasco directamente, sin agua y sin contar gotas, y el aroma sale 100% puro. Además, hace pausas automáticas para que tu nariz nunca se acostumbre y siempre notes el aroma.
Si tienes otro difusor en casa que no hace pausas automáticas, difunde máximo 30 minutos y nunca lo dejes en marcha todo el día: saturarías el ambiente, tu olfato dejaría de notarlo, y lo único que conseguirás es malgastar tu aceite esencial.
Si tienes un difusor ultrasónico con agua: añade 5-10 gotas por cada 100 ml de agua. No recomendamos que lo difundas con calor (quemadores o velas) ya que el calor degrada los componentes más sensibles.